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Convocatoria: ¿Madrid Zona Libre de Transgénicos?

  • Lugar: Casino de la Reina (<M> Embajadores)
  • Fecha: viernes 17 de julio, 19h

Foro de discusión sobre transgénicosDeclarar Madrid Zona Libre de Transgénicos es un compromiso político de nuestro grupo. Como bien señalan muchas de las reacciones a un primer texto sobre el asunto publicado aquí, no es posible, ni siquiera deseable, eliminar todos los transgénicos de Madrid. Un ejemplo evidente es la insulina producida utilizando bacterias recombinantes. Desde Ahora Madrid tenemos claro que no queremos eliminar la investigación biotecnológica en modificación genética, sin embargo, son grandes multinacionales las que a día de hoy controlan la industria transgénica y mercantilizan la vida.

El uso confinado de organismos modificados genéticamente, como la insulina, la utilización industrial de enzimas recombinantes, la utilización de organismos transgénicos en el laboratorio así como en otras técnicas de terapia y diagnóstico (siempre que se aseguren los medios para evitar escapes accidentales) no es ni ha sido un elemento importante en el rechazo a los OMG. La declaración de Zonas Libres de Transgénicos no pretende denostar este tipo de uso [1], sino el uso no confinado, en el que se propagan OMG al medio. Por tanto, en dicha declaración no existe oposición a la utilización, por ejemplo, de insulina producida por microorganismos recombinantes, siempre que se lleve a cabo una evaluación adecuada de los riesgos, se informe convenientemente a las personas usuarias y existan medidas efectivas de contención de estos microorganismos. Entendemos que este y otros usos de la biotecnología pueden jugar un papel importante en la solución de los desafíos que se nos presentan.

Que alimentos modificados genéticamente llevan años siendo consumidos sin haber provocado daños para la salud de las personas es una afirmación sin respaldo científico: al no existir estudios post-comercialización no se han podido observar las diferencias entre las poblaciones expuestas y no expuestas. De hecho, al no existir un etiquetado efectivo en las zonas de mayor consumo, resultaría prácticamente imposible diferenciar estos dos grupos para poder realizar cualquier estudio de este tipo [2]. Los alimentos modificados genéticamente aún no han sido correctamente evaluados ya que, aun siendo el procedimiento de evaluación de riesgos que la UE realiza el más completo, sigue siendo insuficiente a día de hoy. En la actualidad no se requieren estudios sobre los efectos para la salud a largo plazo (esto requeriría 2 años, frente a los 90 días que se exigen), por lo que no es posible descartar daños crónicos de ningún tipo. Además, no se requieren estudios post-comercialización, por lo que si estos daños se están produciendo no tenemos manera de saberlo, y, lo que es más grave, es la propia empresa solicitante (o un laboratorio asociado) quien realiza los ensayos y luego envía los datos a la autoridad competente (en la UE, la EFSA), que simplemente los revisa. El procedimiento de evaluación de riesgos de la EFSA ha sido duramente criticado, por ejemplo, por miembros del Alto Consejo de Biotecnología francés [3]. La EFSA ha sido duramente criticada por sus conflictos de intereses con la industria biotecnológica, llegando el Parlamento Europeo a retirarle la financiación por este motivo [4]. Existen muy pocos estudios independientes de la industria sobre los efectos para la salud de los OMG, ya que existen distintos tipos de trabas para llevarlos a cabo [5][6][7].

Una parte importante de los cultivos modificados genéticamente requieren la utilización de un agrotóxico denominado glifosato, que la OMS ha declarado recientemente como “posiblemente carcinogénico”, y, por tanto, perjudicial para la salud humana [8]. En la actualidad no hay estudios concluyentes sobre si la utilización de cultivos transgénicos ha supuesto un aumento o una reducción en la cantidad de pesticidas utilizados, si tenemos en cuenta tanto insecticidas como herbicidas. En el caso de los cultivos Bt, los insecticidas neonicotinoides impregnados en la semilla están presentes posteriormente en la planta y resultan nocivos para los insectos beneficiosos, un impacto que, aunque común a otros cultivos convencionales, no suele tenerse en cuenta a la hora de cuantificar el pesticida utilizado.

Es cierto que muchos de los problemas para el medio ambiente que el cultivo de OMG presenta son versiones agravadas de los que ya ocasionaban métodos de la agricultura convencional (aparición masiva de malas hierbas resistentes a herbicidas, aparición de plagas resistentes, plagas secundarias, etc). Por esta razón, desde el ecologismo se ha denunciado en repetidas ocasiones que la industria que comercializa este tipo de cultivos y sus plaguicidas no ha intentado corregir estos efectos ni ha tomado medidas efectivas para prevenir daños muy graves que ya no pueden repararse, y que no sólo afectan a los usuarios de transgénicos. Este es el caso de la aparición de plagas resistentes a las toxinas Bt, que restan efectividad a una de las mejores armas de último recurso de las que disponían los agricultores ecológicos. O bien las consecuencias que las fumigaciones de agrotóxicos han tenido sobre poblaciones afectadas.

El uso de transgénicos en la agricultura también afecta a la biodiversidad. El desarrollo y mejora de semillas transgénicas supone un elevado costo para los laboratorios (según una consultora estadounidense, 136 millones de dólares por rasgo), por lo que sólo resulta rentable producir unas pocas variedades para todo el mundo, insuficientes para adaptarse a la gran variabilidad de condiciones existentes sin la utilización de agroquímicos. Diversos comités internacionales coinciden en que esta no es una estrategia adecuada para las condiciones futuras a las que nos enfrentamos, especialmente en lugares con escasez de recursos. Es el caso de la IAASTD [9], un grupo de más de 400 expertos de todo el mundo a quienes la ONU encargó llevar a cabo un informe sobre la situación y el futuro de la agricultura: su conclusión fue que la adopción de métodos agroecológicos, complementados con algunas técnicas biotecnológicas como la selección asistida por marcadores (pero no la utilización de cultivos modificados genéticamente) conformaban la mejor apuesta de futuro. Tampoco se ha demostrado que la utilización de cultivos transgénicos haya supuesto un aumento de la productividad, como ha manifestado el Departamento de Agricultura estadounidense [10] o los últimos informes técnicos del Gobierno de Aragón [11].

Es por tanto pertinente cuestionarse si el desarrollo de OMG, frente a la agroecología combinada con otras técnicas biotecnológicas, supone la mejor apuesta para paliar el hambre. En Ahora Madrid nos acogemos al principio de precaución que lejos de paralizarnos nos lleva a investigar, a escuchar todas las voces y a tomar decisiones. Hasta el momento no se ha demostrado que el principio de precaución se haya aplicado de manera innecesaria, aunque ha encontrado una gran oposición en sectores económicos poderosos lo que ha supuesto consecuencias para toda la población. Este ha sido el caso de otras luchas, como la del cambio climático, por poner un ejemplo. El caso de la liberación de OMG plantea una nueva dimensión en lo referente a este principio, ya que, aunque hasta las sustancias químicas más persistentes van disminuyendo en concentración en el medio una vez se dejan de producir, los OMG, al tratarse de organismos vivos, no pueden retirarse del medio una vez se han liberado.

Por estas razones, desde nuestro grupo reclamamos la aplicación del principio de precaución hasta que se lleve a cabo una evaluación verdaderamente exhaustiva de los efectos del uso agrícola de OMG, de forma directa e indirecta. En ningún caso nos oponemos al desarrollo de la investigación biotecnológica, pero mantenemos una posición política firme porque sabemos que la industria de los transgénicos tiene una implicación política importante que afecta a la población de terceros países y supone la apropiación de las patentes de las semillas por parte de multinacionales con enormes beneficios frente al creciente empobrecimiento de la población agrícola. También pensamos que la experimentación y los ensayos que tienen que ver con la transgenia deben ir acompañados con un debate ético y moral de toda la sociedad que en muchos de los avances producidos no se está dando y que requiere un esfuerzo por parte de la comunidad científica que, desde Ahora Madrid, queremos potenciar y acercar.

Finalmente, queremos agradecer la aportación de todas las personas que han participado en el debate desencadenado a partir de nuestra propuesta, y os animamos a que sigáis contribuyendo a enriquecer el debate. Para eso, hemos convocado un Foro de discusión que tendrá lugar el próximo día 17, viernes de julio, en el Casino de la Reina a las 19h.

Referencias

[1] http://www.ecologistasenaccion.es/IMG/pdf/Cuaderno_ZLT_2006.pdf
[2] http://www.europabio.org/sites/default/files/facts/infographic_risk_assessment_europabio_0.pdf
[3] http://www.infogm.org/GMO-expertise-assessment-turns-its
[4] http://www.europarl.europa.eu/document/activities/cont/201204/20120404ATT42587/20120404ATT42587EN.pdf
[5] Waltz E. GM crops: Battlefield. Nature. 2009;461:27–32. doi:10.1038/461027a.
[6] Waltz E. Under wraps – Are the crop industry’s strong-arm tactics and close-fisted attitude to sharing seeds holding back independent research and undermining public acceptance of transgenic crops? Nat Biotechnol. 2009;27(10):880–882. doi:10.1038/nbt1009-880.
[7] http://earthopensource.org/gmomythsandtruths/sample-page/2-science-regulation/2-2-myth-independent-studies-confirm-gm-foods-crops-safe/
[8] http://www.iarc.fr/en/media-centre/iarcnews/pdf/MonographVolume112.pdf
[9] http://www.unep.org/dewa/Assessments/Ecosystems/IAASTD/tabid/105853/Defa
[10] Fernandez-Cornejo J, Wechsler S, Livingston M, Mitchell L. Genetically engineered crops in the United States. Washington, DC: US Department of Agriculture; 2014. http://www.ers.usda.gov/publications/err-economic-research-report/err162.aspx#.U0P_qMfc26x
[11] Resultados de la red de ensayos de variedades de maíz y girasol en Aragón. Campaña 2014: http://www.aragon.es/estaticos/GobiernoAragon/Departamentos/AgriculturaGanaderiaMedioAmbiente/TEMAS_AGRICULTURA_GANADERIA/Areas/FORMACION_INNOVACION_SECTOR_AGRARIO/CENTRO_TRANSFERENCIA_AGROALIMENTARIA/Publicaciones_Centro_Transferencia_Agroalimentaria/IT_2015/IT_256-15.pdf